Roperas y asadores

Sirvió en muchos combates una espada tersa, fina, cortante y bien templada: la más famosa que salió de mano de insigne fabricante toledano. Fue pasando a poder de varios dueños, y airosos los sacó de mil empeños. Vendióse en almonedas diferentes, hasta que, por extraños accidentes, vino, en fin, a parar (¡quién lo diría!) a un oscuro rincón de una hostería, donde, cual mueble inútil, arrimada, se tomaba de orín. Una criada, por mandado de su amo el posadero, que debía de ser gran majadero, se la llevó una vez a la cocina, atravesó con ella una gallina, ¡y héteme un asador hecho y derecho la que una espada fue de honra y provecho! Mientras esto pasaba en la posada, en la corte comprar quiso una espada cierto recién llegado forastero, transformado de payo en caballero. El espadero, viendo que al presente es la espada un adorno solamente, y que pasa por buena cualquier hoja, siendo de moda el puño que se escoja, díjole que vol...